Arqueología
Por qué no lo excavan todo
Para recordar
Una excavación arqueológica es un acto de destrucción, y por eso se deja a propósito parte del yacimiento sin excavar, para los investigadores del futuro.
Hay una frase que todo arqueólogo conoce, y suena lo contrario de lo que uno espera: una excavación arqueológica es en esencia un acto de destrucción. Lo que se ha excavado no se puede volver a excavar.
Y eso es cierto en el sentido más llano. Para llegar al estrato de debajo, hay que sacar el estrato de encima. No volverá. Se pueden guardar los objetos, pero el orden en el que estaban —qué había al lado de qué, y a qué altura— solo se puede guardar en el registro.
Y por eso la excavación misma está montada como una medición, y no como una caza del tesoro. Todo el yacimiento se cubre con una cuadrícula de líneas de longitud y de latitud señaladas con letras y con números. En Israel se acostumbra que la cuadrícula de cuadros sea de cinco por cinco metros.
Y cuando se excava un cuadro, se deja un tabique de medio metro entre los cuadros, de modo que la superficie que de verdad se excava es de cuatro metros y medio por cuatro y medio. Ese tabique no es un desperdicio. Crea un corte arqueológico, una pared que se puede mirar de lado y ver en ella los estratos uno encima de otro, e identificar cambios con facilidad.
Y en cada etapa se lleva un registro exacto: medición, dibujo, fotografía y documentación escrita de todos los hallazgos.
Y cada unidad que se descubre tiene un número propio. Un locus es una unidad estratigráfica —un suelo, un muro, un hoyo, una capa de ceniza— y cada uno de ellos se numera por separado. Y entonces empieza el trabajo de verdad: determinar la cronología relativa de cada uno de los elementos descubiertos, es decir, qué vino antes que qué. Un objeto bonito sin número de locus es un objeto que ha perdido su historia.
Y ahora la parte que es, quizá, la lección más importante de toda esta profesión. Otra razón por la que no se excava todo el yacimiento es el supuesto de que la tecnología de la investigación seguirá mejorando con los años. Dejar zonas sin excavar permitirá volver a estos yacimientos en el futuro y excavar en ellos con medios nuevos y más avanzados.
Es decir, los arqueólogos dejan a propósito una parte del yacimiento cerrada, para personas que todavía no han nacido, que sabrán hacer preguntas que nadie sabe hacer todavía.
Y esa es también la razón de que una excavación no sea una carrera. No hay premio para quien llegue primero al fondo.
Y eso, al final, es lo que dice la palabra «patrimonio».
Fuentes
- חפירה ארכאולוגית — ויקיפדיה העברית
- Fotografía: Hanay · CC BY 3.0